
Yo tengo que entender que la vida no es todo color de rosas ¿entendés? Una cuando es chiquita se cría. Se cría en la casa de Barbie ¿entendés? Y una siempre piensa que es Barbie ¿y que pasa? Una sueña con salir de la casita de muñecas ¿y qué? encontrar al príncipe y cuando crece no es ni Barbie ni encuentra al Ken, ese es el problema.NO, no me tenes que pedir perdon, de verdad, yo tengo que aprender a crecer, ese es el problema, así que, de verdad, no más manito, no más acercamientos, yo te pido que te vayas. A los diez años la vida es un cuento previsible, los malos son feos, infelices y terminan mal; los buenos son lindos, felices y comen perdices. También es un juego donde los hijos son muñecos o peluches, una juega a la mamá, al ama de casa. Que distinto cuando vemos que la vida no se ajusta a ese juego infantil; No, la vida es otra cosa, la diferencia entre malos y buenos es más sutil que una cara bonita y un final feliz, la verdadera lucha entre el bien y el mal ocurre cada día en nuestro interior.Uno crece y el juego se vuelve más serio; hay quien pudiera vivir cantando como un chico, hay quien pudiera eternizar el juego, vivir por siempre en un cuento de hadas; hay quien pudiera ser por siempre chiquitita.
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